Cualquier tipo de planta, cuando está situada en el lugar correcto y bajo un mantenimiento adecuado, puede ser utilizada en xerojardinería. En el jardín de bajo consumo de agua tienen cabida, como podremos descubrir, infinidad de especies y diseños muy atractivos.
La xerojardinería se basa en el uso eficiente del agua. La mayoría de especies autóctonas son, de modo natural eficientes en agua. Aprender del paisaje natural que nos rodea es la clave. De hecho, la mayoría de nuestros jardines históricos, admirados por su belleza, tienen mucho de xerojardines: poseen una gran cantidad y variedad de árboles y arbustos y pocas praderas de césped, y utilizan en general, especies pocos exigentes en cuanto a riego. Por el contrario, los "nuevos" jardines, con amplias superficies de césped y pocos árboles y arbustos, suelen tener consumos de agua mucho más elevados.
Para evitar caer en este error, es necesario conocer las claves imprescindibles para diseñar xerojardines y en los jardines que ya están implantados, muchas veces basta con un ligero rediseño para convertirlo en un jardín con pocas necesidades de agua. Por desgracia la tendencia en la jardinería actual de introducción de especies exóticas no nativas implica un mayor cambio en el diseño del jardín, y no sólo en el diseño, sino que también se hace necesario adoptar un cambio de mentalidad en la apreciación de la estética paisajística y en las pautas de mantenimiento. El jardín se ha considerado muchas veces una muestra del estatus social de los habitantes de una residencia. Debemos empezar a pensar con una mentalidad más futurista en el legado que transmitiremos a nuestros hijos. ¿Por qué no empezamos entonces por cambiar nuestro concepto de jardín e intentamos transmitírselo a nuestros vecinos?.
Aunque resulte paradójico, el xerojardín puede ser un lugar con más riqueza y vida, aunque con menos agua. Es conveniente tener en cuenta que el xerojardín suele tener una elevada diversidad de plantas y ambientes (zonas de copas de los árboles, arbustos, rocallas, zonas de plantas aromáticas, tapizantes, recubrimientos vegetales e inorgánicos, etc.) de gran atractivo para la fauna silvestre.
Además, las especies de plantas autóctonas proporcionan alimento y refugio a un mayor número de especies silvestres, entre ellas numerosas aves, insectos y mariposas.


Miriam Nassar